El Constructor de Puentes – Estableciendo relaciones a través de las líneas de conflicto

Buenas relaciones son la clave para prevenir el conflicto. Cualquiera puede ayudar a tender relaciones que crucen las líneas divisorias naturales. Tales relaciones operan como un depósito bancario: cuando surge una dificultad, las partes pueden apelar a su cuenta de buena voluntad para ayudarse a abordar el problema. La construccion de puentes ocurre siempre alrededor nuestro, a veces sin que siquiera la percibamos – en las cenas de familia, proyectos en la escuela, en transacciones comerciales, y en reuniones vecinales.

Creando vínculos transversales

Nada hace que los conflictos se instalen más rápidamente que la ausencia de comunicación, confianza y relaciones. La ignorancia genera y exacerba los miedos. Se acumulan las desinteligencias y se crean estereotipos. La gente le atribuye las peores intenciones a la conducta de los otros. Los vínculos transversales, es decir, las relaciones que cruzan la línea de conflictos potenciales o reales, pueden servir como red de seguridad contra la escalada de tensiones. Los vínculos transversales pueden generar confianza y establecer canales naturales de comunicación.

Cualquier persona, cualquiera que sea su ocupación, puede ayudar a tender relaciones que crucen las líneas divisorias naturales. El constructor de puentes es el que invita a una fiesta a dos parientes distanciados que no se han hablado durante años, o el que invita a dos empresarios rivales a una partida de golf. La Revolución del Conocimiento facilita el proceso de construir puentes en una escala global. Ahora son más los jóvenes que, como consecuencia de programas de intercambio, estudian en otros países; también son cada vez más los empresarios que hacen negocios transfronterizos y visitan a sus socios comerciales en otros países; por otro lado, cada vez más turistas viajan al extranjero. A medida que esto ocurre, los estereotipos van siendo reemplazados por una comprensión auténtica. A medida que son más los puentes que atraviesan los abismos de la cultura y la distancia, más difícil resulta demonizar a los otros.

Desarrollar proyectos conjuntos

Un modo deliberado de establecer lazos transversales consiste en participar en proyectos conjuntos.

  • Como saben los padres, decirles a dos niños que traten de conocerse recíprocamente no es una propuesta muy feliz, pero si se les encarga una tarea común, como por ejemplo lavar los platos, pronto comenzarán a rezongar juntos contra los adultos, y a mantener una conversación animada.
  • De modo análogo, un gerente que tiene a dos representantes de ventas rivales puede ponerlos a trabajar como equipo en la misma cuenta importante.
  • En un experimento clásico de la década de 1950, realizado con dos grupos de muchachos en un campamento de verano, el psicólogo Muzafer Sherif demostró que una tarea común (por ejemplo, empujar un camión para que encienda el motor) ayuda a reducir los estereotipos negativos y a crear amistades; de hecho, lo hace con más eficacia que la simple reunión de los muchachos para socializar.

En comunidades de todos los Estados Unidos, un número creciente de personas con distintos antecedentes étnicos, de clase e ideológicos, se reúnen para abordar problemas concretos de interés común:

  • En Sonoma, California, los peones hispanos y los blancos de clase media han aprendido a trabajar juntos y a respaldar recíprocamente sus causas favoritas: desde la educación hasta la vivienda accesible.
  • En el sur de Oregón y el Norte de California los ambientalistas y los empresarios madereros, que durante mucho tiempo habían sido enemigos, formaron asociaciones para plantar árboles, proteger las vías de agua e iniciar nuevos negocios con productos del bosque. «No se trata de preservación contra explotación, dice una persona perteneciente a la tercera generación de una familia maderera, se trata de comunidades: comunidades forestales y comunidades de personas.»
  • Quizás el ejercicio más sustancial de la construcción de puentes en el mundo sea el proyecto conjunto de integración europea encabezado por Jean Monnet después de las dos guerras más sangrientas de la historia de la humanidad. Después de la Segunda Guerra Mundial logró persuadir a franceses y alemanes (que habían sido enemigos encarnizados por larga data) y a una media docena de sus vecinos más pequeños, para que unificaran sus recursos de carbón y acero. Monnet sabía que el control conjunto de los recursos más esenciales para el desarrollo industrial y la guerra moderna haría difícil que las naciones participantes volvieran al campo de batalla una vez más.
  • La historia ha demostrado que tenía razón. De ese primer paso surgieron la Comunidad Económica Europea, el Parlamento Europeo, la Corte Europea de Justicia y el Banco Central Europeo: las instituciones de una Europa confederada. En el seno de la Comunidad Europea siguen surgiendo disputas, pero se ha vuelto impensable el empleo de la fuerza para resolverlas. Europa, el epicentro de la guerra en el siglo XX, se ha convertido en un experimento de coexistencia y cooperación.

Promover el diálogo genuino

El diálogo no está destinado a convencer a los otros ni llegar a un acuerdo, sino a promover la comprensión mutua y establecer relaciones que impidan la escalada de violencia. Proporcionan un clima seguro en el cual las personas pueden hablar abierta y profundamente sobre sus diferencias, y quizás descubrir sus puntos de vista comunes subyacentes.

El diálogo es exigente. Resulta mucho más fácil permanecer a distancia, arrojándole piedras al otro. Hace falta coraje para enfrentar el obstáculo de las diferencias humanas, y hablar de manera abierta sobre lo que realmente importa. Pese a ello, en conflictos grandes y pequeños, el diálogo tiene el poder de cambiar las actitudes. Aunque esto sea obvio para los terceros, las partes se sorprenden de descubrir que sus enemigos también son seres humanos como ellos mismos, y a veces llegan a la conclusión de que, en la misma posición, también ellos actuarían y sentirían del mismo modo.

  • La municipalidad de Los Angeles patrocinó una serie de discusiones interraciales en todas partes de la ciudad, para tratar de aliviar las tensiones después del juicio por asesinato seguido a O.J. Simpson. Participaron la iglesia, los sindicatos y las empresas. «Sorprende lo poco que en realidad nos conocemos», comentó un participante. «He visto dos tumultos violentos en mi vida – dijo otro – Esto es prevención de tumultos. Tiene más potencial que cualquier otra cosa que haya visto.»

Los constructores de puentes pueden promover el diálogo incluso en las calles.

  • En Omaha, Nebraska, un pequeño grupo de padres afro-americanos se agrupó con el nombre de «Mad Dads» («Papás Chiflados»), para recorrer las calles y tomar contacto con los jóvenes involucrados en problemas de drogas y violencia. «Empezamos hablando con ellos -explica uno de los cofundadores. «¿Qué te gustaría que cambiara por aquí?» Los escuchamos. Hicimos que expresen sus propias ideas. Después, profundizamos en sus sentimientos. «¿Qué es lo que sientes acerca de ésto y aquello? ¿Qué sientes con respecto a tu padre?»». Mad Dads se ha propagado a doce Estados del país, con resultados tangibles. Como explica un funcionario gubernamental, «En 1990 dieciséis personas fueron asesinadas en un solo vecindario. Este año hubo un solo asesinato& Los Mad Dads nos han enseñado que nuestro problema no era una cuestión de blancos y negros, sino de la comunidad. El único modo de ayudar a una comunidad es que una comunidad se ayude a sí misma: casa por casa, calle por calle.»

El diálogo genuino puede producirse cotidianamente entre adversarios potenciales: esposos y esposas, rivales en el trabajo o vecinos en desacuerdo. Actuando como terceros, aunque digamos muy poco, podemos alentar el diálogo, reuniendo a las partes en un lugar cómodo y neutral: la oficina de un consultor de parejas, una sala de reuniones o la sala de estar de un amigo. Si existe el riesgo de una explosión emocional, podemos intervenir para enfriar los ánimos e impedir que se interrumpa la conversación. En síntesis, podemos actuar como un contenedor para la contención.

Recursos

Breve bibliografia

  • Kelman, H. (1992). «Informal Mediation by the Scholar/Practitioner.» In Bercovitch, J. and J. Rubin, eds. Mediation in International Relations. New York: St. Martin’s Press. PP. 64-96.
  • Kelman, H.C. (1993). «Coalitions across Conflict Lines: The Interplay of Conflicts within and between the Israeli and Palestinian Communities.» In Worshel S. and J. Simpson, eds. Conflict between People and Groups. Chicago: Nelson-Hall.
  • Ury, William (2000). The Third Side:Why We Fight and How We Can Stop. New York: Penguin.

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